miércoles, 29 de julio de 2015

Mitin del político sincero



Buenas tardes/noches, damas y caballeros.
Dada la dificultad mediática
en hallar un gobernante que no mienta,
permítanme un versar interpretativo
y ahí les suelto el mitin
del político sincero.

Antes de venir ante ustedes
no sabía lo que les iba a decir.
El discurso todavía no me lo habían preparado
y, no sea que se nos queme la memoria,
hace años que nos dejan ir empapelaos.

No me comparen ustedes,
háganme el favor,
con estos nuevos políticos aficionados.
Que a mí la carrera de políticas
me la pagó íntegra mi padre
y llevo muchos años trabajando
dura, duramente, en las juventudes del partido.

Puedo mentir y miento,
y lo que digo no es mentira
hasta que me hayan imputado.
Y en el supuesto,
habrán sacado mis palabras de contexto.

Que mi primo no es asesor a dedo
ni es un regalo el reloj que llevo puesto.
Era aquel un señor muy preparado
y este reloj me lo encontré muy bien envuelto
en mi butaca de diputado.

No se agiten, no alboroten,
no sean rojos izquierdistas,
que de nuestro listado de promesas
casi todas las hemos impuesto,
digo... votado y aprobado.

Puedo mentir y miento
si digo que mis leyes son injustas.
¡No hallarán leyes más justas!
Justas a la medida de mis amigos:
el banquero, el empresario,
el fondo monetario...

Puedo mentir y miento
si digo que el pueblo no es soberano.
Para el pueblo sin el pueblo,
hasta que esté éste bien educado.
Porque el poder es de todos los ciudadanos
pero lo importante, nunca en referéndum,
¡que no es democrático!
Mejor lo "votamos" los del cotarro.

Puedo mentir y miento
que a los cuatro días hay otra noticia
y si no la lío mucho
¡a la mitad se les habrá olvidado!
¿Qué no?
Entreténgase y mire la hemeroteca.
Que el que hace contrario a prometido
sea reelegido alcalde;
y el que vio "manchitas" de chapapote...
sea presidente.

No se limiten al cómo de mis propuestas:
tendrán que trabajar todo el día
tan sólo para poder comer.
Sí, pero así podré decir
que nosotros acabamos con el paro.

Pero vótenme, damas y caballeros,
que al menos les soy sincero;
que para "tocarme los huevos", como dijo uno,
mintiéndoles, me los he ganado.