domingo, 27 de octubre de 2013

Te quiero

Ven, Espíritu Santo,
e impulsa mis manos,
emplea mi lengua y mis labios
y hazte provechoso mi corazón.

Que en mi sencillez y error,
que en mi ser miserable y pecador,
tenga el honor de serte herramienta;
goce de la alegría de serte útil.

Tú me conoces, Santa Trinidad,
Tú, mi Padre, mi Dios, mi Salvador.
Bajo el rostro, la mirada,
en la emoción de mi alma desbordada.

En infinito verso repetiría perdón,
en infinito verso repetiría gracias,
en infinito verso repetiría te quiero,
y, aún así, tu Amor me superaría siempre.

Fruto mío propio apenas conozco.
Apenas comprendo y entiendo
pero eso no me importa
pues Tú solo bastas.

Perdona nuestras culpas, Señor.
Gracias por cuanto haces por nosotros, Señor.
En pequeño eco de tu gran Amor,
con tu permiso, déjame responderte:

Yo también te quiero.