jueves, 6 de junio de 2013

Alergia

Ser alérgico al oro
y a sus análogos.
No en una alergia fisiológica,
en una alergia aquí,
en nuestra esencia.
Como si el hilo de oro
generase sarpullido.
Como si el oro y la plata
al tacto fuesen dañinos.
Ser así para ser consecuente,
pues el ansia por acumular
es para el alma un cáncer.
No se puede priorizar
un trozo de papel,
un pedazo de metal,
un simple numeral,
a tu hermana,
a tu hermano,
haciendo secundario su bienestar.
¿Qué será más bello a ojos de Dios,
un cáliz de madera,
rodeado por el amor,
o un cáliz de oro,
rodeado por la miseria?
¿Qué será mejor a ojos de Dios,
amar al bienestar general
o al poder en particular?
¿Volcó Jesús en el templo
mesas con pan para alimentar?
¿Priorizó Jesús el sábado
al hecho de curar?
Dios está aquí,
como en todas partes.
Tenedlo presente.
Guárdese la pompa para el que no comprenda
que nada brilla más
que un corazón en paz;
que nada vale más
que saciar al hambriento,
salvo enseñarle a usar la caña
para procurarse alimento.
Ser alérgico
y caminar,
rogando a Dios
y sin antifaz.
“Todo aquello que hacíais a uno de estos hermanos míos más pequeños,
a mí me lo hacíais”.
Hagamos,
cada uno en su particular camino,
como en verdad debamos obrar.

Luz y ocaso


La luz de la mañana
poco a poco nos araña.
Como el croar de la rana,
gorgotea con su maña.

Nuevo día ha llegado.
Atrás sueño ya vencido.
Quita cara de cansado,
vivir más te han concedido.

Venga, cuerpo entumecido.
Mente en pausa ponte en marcha.
Mostradme, ojos, el mundo y su colorido
pues no quiero morar entre la escarcha.

No es riqueza que persigo.
No es poder lo que yo ansío.
Es vivir con lo que digo:
corazón en paz de ambición vacío.

Adelante, pies, pisad con brío.
Sostened, piernas, a este aprendiz en vilo.
Que no logre apagar a este ardor el frío.
Que no yerre en el camino del espíritu tranquilo.

El sol se alza como mi fe se ensalza.
El mundo despierta entre paz y reyerta.
Al bien sobre el mal la voluntad realza
aunque la falta de mejora no se halle en mí desierta.

Lenta espera demora en el trasiego
pues hoy también regresará el ocaso.
Lenta espera a un destino que se me hace ciego
pues mi cuerpo terminará seguro bajo el nivel raso.

Solo la confianza, me da sosiego,
de que solo por mis actos y pensamientos seré juzgado.
Solo la confianza en que no estoy solo con mi ego
y en que será Dios mi único juez y jurado.

Así, pues, amanecer, bienvenido seas.
Junto a ti viajamos merced de la marea.
Así, pues, ocaso, bienvenido seas.
Aceptemos a cada uno en su tarea.

Petit


Sí, sóc petit.
Petit com sóc,
ja ho sé,
ja ho sé.
Mai no seré gran com alguns
però jo no ho vull tampoc,
tampoc.
Millor ser petit i esquifit
però mai no estar encongit,
ja ho dic,
que tenir grans preocupacions
i viure amb mal de caps,
ja ho saps.
Així com sóc,
com sóc així,
segur viuré feliç,
feliç,
clar amb poca cosa sóc servit.
No sóc cap distingit,
em dic.
Aquí ja acabo.
Sóc pesat,
ja ho sé,
ja ho sé.
Estigues ben tranquil,
no facis cara d’emprenyat,
manyac,
o acabaràs vell i pansit,
manyic.
Que són dos dies d’estar aquí,
petit,
i en tot cas si ets dels grans,
no facis com els crancs,
no et guardis tots els plans
o et faran caure amb un reclam,
patam,
i estaràs sol i deprimit,
finit.

Fronteras

Dime,
¿de verdad viviremos mejor
poniendo una barrera entre nosotros?
¿Así viven los hermanos?
Con una separación entre nosotros
¿estaremos más cerca?
¿estarán los nuestros más unidos?
¿Acaso somos perfectos
alguno de ambos?
¿No sería mejor
intentar aconsejarnos?
¿Ayudarnos?
¿Intentar comprendernos?
¿Intentar, realmente,
amarnos?
¿Estaremos más unidos
viviendo separados?
Antiguos agravios...
en todas partes hay.
Injusticias...
por desgracia también las hay.
No creas que alzar una frontera
sea la gran panacea.
Solo lograrás poner un obstáculo,
otro más con su báculo,
marcando distancias
entre dos circunstancias.
Si permanecemos en el caduco
“conmigo o con ellos”
terminaremos, todos,
solos
y hundidos en el barro.
Si creyera en las fronteras
alzaría una a mi alrededor
solo con este cartel:
Hasta aquí soy yo,
el resto es vuestro.

Vive

Vivimos en un mundo
donde impera la injusticia,
disfrazada entre bellas palabras,
donde somos víctimas y a la vez verdugos,
de ceguera habitual o transitoria
ante nuestros males
y los de nuestros semejantes.
¿Yo soy víctima?
¿Tú eres culpable?
El que fabrica la bala
también es responsable.
Si nosotros mismos nos negamos
a ver como con nuestra acción,
o ausencia de ella,
causamos lo que para nosotros no queremos,
¿cómo decirles a otros que lo hagan?
¿Con qué derecho lo haremos?
Vivimos en un mundo
lleno de filósofos de salón,
de cristianos de fin de semana,
de hacer algo que no sea para nosotros mismos
cuando a mi no me salpique nada.
Estamos todos en la misma casa en llamas
y si ninguno quiere gastar su agua
quedaremos todos abrasados.
¿Tan pequeño te crees,
incapaz de cambiar nada?
Demuestra que tienes valor.
Demuestra que erró quién pensó
que no puedes hacer nada.
Tal vez no cambies el mundo
pero como seguro que no conseguirás nada
es estando tumbado en la cama.
Esperando que el mundo cambie solo
solo verás llegar el fin de tus días.
Aprovecha el tiempo que se te ha dado.
Vive.
Que con tu granito de arena
este mundo ya no será
exactamente como era.