Demasiados ideales.
Escenas hermosas para ser narradas
pero no para ser vividas.
La vida no es un cuento
donde te entretengas con la imagen o el lenguaje.
Lo que pasa,
te sucede.
Las cosas buenas
te alegran
y las malas
te hunden.
No puedes adelantar las agujas.
En esta historia
cada renglón de letras
forma parte de ti.
Lo que te depara la vida.
Cada uno de los instantes
a lo largo de tu existencia.
No puedes cerrar los ojos
y esperar que todo pase.
No, aquí no.
Lo que puedas preferir,
tus gustos e intereses,
pueden modelar la forma
pero el fondo escapa a tu control.
Aquí se funciona según otra regla.
Es el ajo y agua.
Es el jódete y traga.
Es el maldita sea mi suerte
y su puta estampa.
Aunque, por suerte,
no siempre.
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2 comentarios:
La vida real conlleva más tiempo que una película de hora y media para sufrir las penas y las tristezas y para ver que a veces las cosas buenas no son tan buenas, pero frase final, escrita por ti "no siempre", a veces también avanzamos disfrutando x1000
Tienes toda la razón, Rebeca. Bueno, si hay cosas que fallan se valoran más las que salen bien.
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