El pájaro que sale aquí abajo es un servidor.
Así que sin más preámbulos... El virgen del Slam.
Soy
el virgen del Slam.
Digo
el virgen y os preguntareis: ¿y a mí que me importa la vida sexual de éste?A ver, sí, soy un hombre y pienso bastante en el tema, pero no voy a entrar en eso.
Pues es que hoy, ante todos vosotros
por vez primera, en un escenario,
lejos de los críticos bienintencionados que son la familia,
mis versos penetran al sonido.
Vengo
sin grilletes, sin cadenas,
con
voz insegura, eso sí, y papel tembloroso.Gustoso de estar aquí ante vosotros
arremetiendo contra el silencio y arrojándoos
palabras que la musa me susurró.
Esta
es mi gran noche de estreno y la palabra nervioso
más
bien me sabe a poco.Mas no os preocupéis: traigo protecciones.
Lo único os pediré que me perdonéis
si mis formas son toscas o la manera
en que manejo la situación y gesticulo
no es del todo acertada.
Hace
algunos años, como tantos otros,
fruto
del dolor y el desengaño,descubrí el placer de clavarle al papel
la tinta y mi sentir, verso tras verso, estrofa tras estrofa,
poema tras poema.
Con
este micro que me han dejado
y
el papel que tanto sudor ya contieneando en busca de un molino,
¡Avisadme si veis alguno!
Pues ardo en deseos de enfrentarme con uno.
Un
molino que dé pie a que mi mente vuele
e
imagine grandes hazañas, desoladoras tragediasy todo aquello que me pueda servir
para hacer a la musa menos esporádica, menos caprichosa,
por no llamarla desgraciada.
Me
falta mucho que aprender,
mucho
que intentar, descubrir y ejercitarpero esta noche, amigos y amigas,
me toca probar el recitar.
Deseo que os haya gustado o al menos entretenido.
De no ser así, tranquilos,
diré gracias, inclinaré la cabeza y enseguida bajo.



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