Nunca fuí muy dado
a inclinarme y besar manos.
No en un gesto altivo,
es que no veo donde afecta
el colgar una medalla en el pecho
o la ropa que lleve
al respeto que le debamos
a otro ser humano.
Al fin y al cabo
hay bastardos con todo tipo de uniforme.
Sí, con todo.
Ninguno se libra
por más que unos y otros
se empeñen en negarlo.
¡Ellos son los malos!
¡No! ¡Lo son ellos!
Es curioso que en un mundo lleno de buenos
seamos, a la vez, todos malos.
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