martes, 20 de diciembre de 2011

El libro de la sangre reseca

Cuando una página del libro
queda manchada de sangre
se pueden seguir pasando las hojas
pero si alguna vez,
por un golpe de viento
o un desliz
se regresa a ella,
veremos que la mancha sigue ahí.
La herida que la produjo
a lo mejor habrá sanado.
Con todo, ése libro,
en ésa hoja
ya ha cambiado
y no hay vuelta atrás.
La sangre, reseca,
permanece.
Ya forma parte del papel.
No es necesario que broten
mares ni ríos magentas.
Sólo con una gota,
roja sobre blanco,
y para algunos el libro
ya se habrá hechado a perder.
Al carajo con ellos.
Este enorme biblioteca
está llena de libros manchados,
sucios, rotos y despedazados.
Si andas entre los estantes
veras hojas sueltas en el suelo,
libros tirados, en los rincones,
bajo la pata de la mesa.
Lomos desgastados.
Páginas sesgadas.
Heridas, cicatrices,
y algunos sin mácula,
en cajas, llenándose de polvo.
Hay toda clase de libros
y en toda clase de estados.
En esta biblioteca no hay dos copias iguales
ni en sus letras ni en su aspecto.
Así que si en una noche
fría de invierno te estremeces
pues vas y te pones el abrigo
pero no me quemes aquellos que no te gusten
aunque te parezca que nada se vaya a perder.
Ah, y el libro de la sangre reseca,
cuando acabes de leerlo,
lo dejas otra vez en el estante de tu derecha.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El virgen del Slam

En principio no iba a poner éste poema en el blog, pero ahora me lo he encontrado en una carpeta del ordenador ya olvidada y me lo he repensado. Bueno, es el poema que recité en el Poetry Slam de Barcelona de noviembre. Vamos, la primera vez que recitaba.
El pájaro que sale aquí abajo es un servidor.
Así que sin más preámbulos... El virgen del Slam.



Soy el virgen del Slam.
Digo el virgen y os preguntareis: ¿y a mí que me importa la vida sexual de éste?
A ver, sí, soy un hombre y pienso bastante en el tema, pero no voy a entrar en eso.
Pues es que hoy, ante todos vosotros
por vez primera, en un escenario,
lejos de los críticos bienintencionados que son la familia,
mis versos penetran al sonido.

Vengo sin grilletes, sin cadenas,
con voz insegura, eso sí, y papel tembloroso.
Gustoso de estar aquí ante vosotros
arremetiendo contra el silencio y arrojándoos
palabras que la musa me susurró.

Esta es mi gran noche de estreno y la palabra nervioso
más bien me sabe a poco.
Mas no os preocupéis: traigo protecciones.
Lo único os pediré que me perdonéis
si mis formas son toscas o la manera
en que manejo la situación y gesticulo
no es del todo acertada.

Hace algunos años, como tantos otros,
fruto del dolor y el desengaño,
descubrí el placer de clavarle al papel
la tinta y mi sentir, verso tras verso, estrofa tras estrofa,
poema tras poema.

Con este micro que me han dejado
y el papel que tanto sudor ya contiene
ando en busca de un molino,
¡Avisadme si veis alguno!
Pues ardo en deseos de enfrentarme con uno.

Un molino que dé pie a que mi mente vuele
e imagine grandes hazañas, desoladoras tragedias
y todo aquello que me pueda servir
para hacer a la musa menos esporádica, menos caprichosa,
por no llamarla desgraciada.

Me falta mucho que aprender,
mucho que intentar, descubrir y ejercitar
pero esta noche, amigos y amigas,
me toca probar el recitar.

Deseo que os haya gustado o al menos entretenido.
De no ser así, tranquilos,
diré gracias, inclinaré la cabeza y enseguida bajo.

Con mucho cariño (o "Con cariño 2.0")

Hijas de Zeus y Mnemósine,
a las nueve que sois las grandes musas,
perdonadme si os ofende lo que pueda escribir
y, por favor, no hagáis mucho caso
a lo que a éste le vaya a decir.

A ti,
alimaña que te crees su favorito,
ahora me dirijo.

A veces hace falta
que te digan lo que no quieres oír.

A veces hace falta
que tropieces con la misma piedra.

A veces hace falta
sentir la rabia que ello te produce.

A veces hace falta
ser ofendido y ver cómo no hay que decir las cosas.

Habrá que aprender a escuchar de todo.
Aguantarse las ganas de reventarle la cabeza con la piedra.
Tragarse la rabia o hallar otras vías para eliminarla.
No darse por ofendido, pues es peor el ignorar que mandar a la mierda.
Ya miraré otro día como decir las cosas,
entreteniéndome con rimas y medidas.

Aquí uno todavía está aprendiendo
y cada verso es algo nuevo.
No tengo estudios de letras,
yo aprendo experimentando.
Tú que has criticado tan duramente
a éste mero aficionado,
sin ningún tacto ni reparo,
no has tenido en cuenta que hay aspectos de la clásica
que simplemente desconozco
porque nadie me los ha presentado.
Ahora mismo no estoy desanimado.
Es la rabia, me la has despertado.

La rabia es combustible.
Como el amor, el odio,
hace volar la pluma
con un sabor pocas veces tan placentero.

Ah, por cierto, si no te gusta mi versar,
a ti que tanto te crees superior,
te ignoraré a partir de mañana:
hoy, mi versar, te escupirá en la cara.

Pues, a pesar de tu vista, no me voy a fijar
si éstos son hepta, hecta o putasílabos.
A la rima... hoy paso de ella,
que se busque a otro cliente en la calle.

Y la estructura

me

la

pela
casi tanto como tu sentido estético
en tus "poemas".

Oh, ¿te escandaliza mi lenguaje?
¿"eso no se escribe en un poema"?
Tengo muchos pelos en el cuerpo,
de hecho tengo un montón en los cojones,
pero si quiero puedo no tener ninguno
en la lengua.

Me sobran los registros.
De hecho, me sobran casi tanto
como tus comentarios y opiniones.

Nota:
mañana ya escribiré un poema de amor.

martes, 13 de diciembre de 2011

Un matiz

La historia es la misma
pero si la escribes en verso
el matiz es distinto
y parece más cercana, más personal,
como si la contases de tú a tú.

Aquel día gris parece tornarse más triste.
El viento helado dirías que no es solo aire
sino un cómplice de la situación
que esconde su saber en frío aullido.

La calle desierta sería mucho más.
Un reflejo de la soledad,
la falta de cariño
y las ganas de tener alguien a quien abrazar.

El silencio,
sólo roto por el viento y sus pasos,
la losa que le oprime contra el suelo,
dificultando su andar.

De golpe una persona andando,
en día nubloso y aireado,
por una calle donde no hay nadie
parece mucho más
que solo eso.

Por un matiz.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Duelo entre poetas

¿Te imaginas en la época de Góngora y Quevedo?
Con sus bandos, como si fuesen matones.
Atacándose líricamente.
Clavándose afilados versos en cruel estocada.
Corría el siglo de oro,
tiempo del Conde-Duque de Olivares.
Culteranistas a un lado,
conceptistas al otro.
Empuñando sus plumas
cual sables sedientos de sangre.
En medio el papel
y ríos negros de tinta
que, pese a no ser rojos,
parecían brotar como sangre
salpicando de sus cortes y heridas.
Coincidieron en aquellos años
con Lope de Vega
y algunos poetas clasicistas
pero ninguno se metió
en dicha reyerta.
Era un duelo estrófico.
Dos corrientes que chocaban en la marea.
Dos poetas, distintos, eso sí,
pero no hay duda que lo eran.

Buenos y malos

Nunca fuí muy dado
a inclinarme y besar manos.
No en un gesto altivo,
es que no veo donde afecta
el colgar una medalla en el pecho
o la ropa que lleve
al respeto que le debamos
a otro ser humano.
Al fin y al cabo
hay bastardos con todo tipo de uniforme.
Sí, con todo.
Ninguno se libra
por más que unos y otros
se empeñen en negarlo.
¡Ellos son los malos!
¡No! ¡Lo son ellos!
Es curioso que en un mundo lleno de buenos
seamos, a la vez, todos malos.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Soy

Soy lo que soy
y tengo lo que tengo.
Sólo hay dos acciones:
hundirme en la miseria
viendo que querer no siempre es tener
o aceptar tal como son las cosas
y, al menos intentarlo, estar orgulloso.
No puedes cambiar lo que eres
ni una parte de tus circumstancias.
Ante eso, ¿qué vas a hacer?
¿hacerte mala sangre?
No sirve de nada.
No te aporta nada.
Tú haz lo que puedas
y la vida ya hará el resto.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La poesía te llama

Todo el que vive, el que siente,
ya es un poeta inconsciente.
Sólo te falta hallar el estado de ánimo
que te anime a escribirlo.
Vamos, inténtalo.
Piensa en unas frases
donde expongas lo bonita que es la vida,
o lo jodida que puede llegar a ser-lo,
o lo que pienses, lo que sientes,
o lo que viste o no viste,
o lo que has sentido alguna vez,
lo que has perdido o arriesgado
o no has hallado todavía.
¿Quién dijo que la poesía
sólo es aquello que nos parece hermoso?
¿Acaso no lo es mucho más la idea
que algo que ves escrito
más que para ti, para su autor,
es un tránsito de sus latidos
al papel?
A diferencia de otros géneros
la poesía tiene doble objetivo:
escribirla para ser leída,
pero antes que eso,
escribirla... para ser escrita.
No se parte de un gesto altruista.
Es una llamada que, con su eco,
se desplaza por tus recovecos
como una idea insistente
disfrazada de palabras.