miércoles, 15 de junio de 2011

Refugio

Puedes sentir el viento.
El sol golpeándote a lo alto.
La tierra que pisas, las piedras.
Los pájaros y pequeños insectos
que habitan el bosque por donde andas.

Las nubes retorciéndose y haciendo formas.
Ves los pueblos y ciudades, abajo, ajenos a ti.
Todo tan lejos, parece.
La contaminación, los ruidos,
tus problemas, preocupaciones
parece que te los dejes todos allí.

Notas cada músculo que tensas
para seguir el camino;
cada bocanada de aire,
llenando tus pulmones.
Hasta los mosquitos que te
zumban al oído parecen menos molestos.

No es un camino nuevo,
ni te abres paso entre la maleza
ni pasas por donde no hayan ido antes
pero para ti es más que un camino,
es un reto.

Cuentas las horas de luz,
fijas el norte con los vaivenes del camino
orientándote en las laderas boscosas.
Miras el agua que te queda,
los cruces y detalles del camino
que te indicarán por donde volver.

Paso tras paso,
te adentras en algo que a veces
creías haber olvidado
y es en la soledad de la naturaleza
donde encuentras la serenidad
que ya creías perdida.

Afloran diferentes perspectivas.
Cosas que creías importantes
dejan de serlo.
Te das cuenta de las barreras
que tú mismo te pones
dificultando tus pasos en la vida.

Cada uno tiene sus refugios,
sus lugares donde reflexionar,
analizarse y hacer valoraciones.
A mí que no me quiten
la Serralada del Litoral.

Entre las pocas fuentes,
los falsos caminos del tendido eléctrico,
las panorámicas del Vallès y la costa,
a veces, el tiempo y el espacio,
pierden su sentido.

domingo, 12 de junio de 2011

Metas y objetivos

Mi meta.
Mi objetivo.
Siempre pensamos en los de uno mismo,
pero,
¿y si todos esos conceptos
fueran vacíos?

¿Y si las decisiones que
tomamos según nuestro criterio
nos llevasen a algo no tan nuestro
sino a lo que alguien ya haya decidido?

¿Y si todo ello fuese un sinsentido
justo intentando hallárselo a todo?

Podría divagar, investigar
e invertir tiempo y esfuerzo,
pero,

responder a eso y averiguarlo
no es ni mi meta
ni mi objetivo.