viernes, 2 de abril de 2010

Poesía retraída(II): Vacío

Nervios, tensión, un suspiro desgarrador.
Un pitido estridente,
un hedor nauseabundo,
ver toda la mugre a tu alrededor.

Un nudo que se desata
sin saber por qué
pero lo hace.

Una nube extraña
que te invade
sin llegar a saberlo.

No comprendes lo que piensas,
lo que te pasa ni
porqué todas las piedras se parecen tanto.

Cambias, o eso intentas,
para hallarte de nuevo en el vacío
tu eterno estado, tu único amigo.

Ruido, voces y vida
te rodean. Produce jaqueca
cuando regresas del intento.

La eterna esperanza,
la inconclusa historia
del cambio anhelado
asesinado prenato
por la espera y el desespero.

Un cascabel.
Ruido de la calle.
Será el perro del vecino.
Un coche pasando.
Podría derrapar y llevarse al canino.

El tiempo pasa, se modifica,
pero no siempre nosotros
lo hacemos al tiempo.

Alrededor,
lo mismo.
Los mismos anhelos,
el mismo desgarre,
el mismo vacío.

Todo esto
¿Realmente lo deseas?
Es tu rumbo,
destino u objetivo
lo que variarás.

Decide bien.
Una vida, un intento.
Si fallas, no hay vuelta atrás
esas heridas siempre dejan cicatriz.

Regodeate en ese instante.
Siéntelo, absórbelo en todo tu ser
porque, puede ser un inicio
o el principio del fin.

A veces todo parece ir más lento,
que el mundo y las cosas tengan más detalles
y el sol radiante y el cielo azúl sean un poquito gris.