domingo, 4 de julio de 2010

Desenlace

Todo tiene tanto un inicio como un final.
Tras una larga agonía creo que este blog ya se merece el descanso(¿eterno?).
Ha formado parte de una etapa y ha ido cambiando con ella.
He aquí el final de los rebuznos.
Sed felices,

Senofrari

martes, 25 de mayo de 2010

Tres conceptos

Dedicado a los corruptos. A todo cerdo le llega su San Martín

Un servicio.
Un compromiso.
UN DEBER.

Se expresa la voluntad
de ofrecer un servicio,
en la medida de las posibilidades,
a las personas que crean en él.

Se expresa un compromiso
de defender las ideas
y los valores por los que
las personas le han designado.

Se acepta la responsabilidad
de acometer un deber
por y para las personas
que dependen de él.

Un servicio.
Un compromiso.
UN DEBER.

Se valora un servicio
analizando pros y contras,
menos para las personas
que para él.

Se valora un compromiso
haciendo incapié en semántica
del límite que hay
entre las personas y él.

Se valora un deber
partiendo de lo subjetivo
para esquematizar su contenido
y lo que para él significa.

Un servicio.
Un compromiso.
UN DEBER.

No se realiza un servicio
tal como debía hacerse.
Errando las acciones.
Dañando a las personas.

No se cumple un compromiso
con plena conciencia de ello
y a los ojos de tantos
sin ni pedir disculpas.

Se falla ante un deber
por decisión tomada.
En su carne propia la deshonra;
en ajena, sus consecuencias,

Sin compromiso,
ética y lealtad
sólo una senda hay:
la que nos conduce a fracasar.

viernes, 2 de abril de 2010

Poesía retraída(II): Vacío

Nervios, tensión, un suspiro desgarrador.
Un pitido estridente,
un hedor nauseabundo,
ver toda la mugre a tu alrededor.

Un nudo que se desata
sin saber por qué
pero lo hace.

Una nube extraña
que te invade
sin llegar a saberlo.

No comprendes lo que piensas,
lo que te pasa ni
porqué todas las piedras se parecen tanto.

Cambias, o eso intentas,
para hallarte de nuevo en el vacío
tu eterno estado, tu único amigo.

Ruido, voces y vida
te rodean. Produce jaqueca
cuando regresas del intento.

La eterna esperanza,
la inconclusa historia
del cambio anhelado
asesinado prenato
por la espera y el desespero.

Un cascabel.
Ruido de la calle.
Será el perro del vecino.
Un coche pasando.
Podría derrapar y llevarse al canino.

El tiempo pasa, se modifica,
pero no siempre nosotros
lo hacemos al tiempo.

Alrededor,
lo mismo.
Los mismos anhelos,
el mismo desgarre,
el mismo vacío.

Todo esto
¿Realmente lo deseas?
Es tu rumbo,
destino u objetivo
lo que variarás.

Decide bien.
Una vida, un intento.
Si fallas, no hay vuelta atrás
esas heridas siempre dejan cicatriz.

Regodeate en ese instante.
Siéntelo, absórbelo en todo tu ser
porque, puede ser un inicio
o el principio del fin.

A veces todo parece ir más lento,
que el mundo y las cosas tengan más detalles
y el sol radiante y el cielo azúl sean un poquito gris.

lunes, 4 de enero de 2010

Poesía retraída(I): Nuevo

La trascendencia es algo que todos perseguimos
pero ¿te puede cambiar algo que ya has vivido,
algo que olvidaste o que se relajó con el paso del tiempo?

El impulso, el éxtasis del momento es efímero.
Puede parecer que ese bienestar, esa iluminación deba ser eterna
o que haya producido un cambio en las raíces de nuestro ser.

Lástima que esa sensación se repita periódicamente,
con distintos focos desencadenantes,
pero la misma importancia en el momento vivido.

Si realmente cambian nuestro ser, nuestra esencia,
¿como es que al rememorarlo todo en el siguiente instante emotivo
percibimos de nuevo un gran descubrimiento?

Quizá es que esa es una tarea constante, sin fin,
tal vez cada uno deba pasarse toda su propia existencia
remodelándose a si mismo.

Hallándose en las cosas hermosas, no en su sentido estético,
hermosas porque nos golpean realmente, aquellas que
se abren paso a través de toda barrera.

Hay cosas que nadie puede explicar
se puede intentar, pero ni con todas las palabras del mundo
se lograría plasmar aquello que supera la sensación.

Una obra artística, un instante vivido,
un recuerdo o un descubrimiento propio
nos pueden dar una fuerza superior a toda lágrima o sonrisa.

Como un espectador, se comprende sin saber.
Todo encaja, sin tener respuestas ni explicaciones,
donde el término regocijo se queda corto.

El tiempo, el espacio, el individuo o la norma social
se desvanecen silenciosamente en un mar calmado
sin saber qué corriente empuja pero vislumbrando con ansia sus orillas.

Todo se torna banal e importante, sencillo y dificultoso,
lejos y cerca, demasiado tarde y temprano,
en algo que no se comprende pero de algún modo forma parte de nosotros.

Seria tarea inútil definir, etiquetar, explicar o plasmar en verso
aquello propio de la esencia humana así que
esto no es más que mi paladear propio de lo más sabroso.

domingo, 3 de enero de 2010

La fuente

La fuente borbotea, lentamente, sobre el estanque.
Las palomas baten sus alas entre los árboles.
El viento agita suavemente las hojas.

Dos gorriones jóvenes se asoman al borde del agua, jugando.
Los juncos se agitan, meciéndose.
El agua refleja al mundo con un ligero temblor.

En un árbol solo queda una hoja que,
tras un golpe de aire más fuerte,
cae.

Un grupo de gorriones se reúnen entre las piedras,
como si encontrado hubieran algo.
Llega una garza y les hace partir.
Examina la zona y se va. Ellos no vuelven.

Una nube pequeña y alargada se divisa a lo lejos.
Cruza el horizonte a paso vivo sin acercarse.
La garza vuela a la copa de un árbol grazna un par de veces
le responden a lo lejos y parte en esa dirección.

Un pájaro negro, pequeño y de gesto nervioso se acerca,
se mete en el agua helada y se baña, a intervalos, siempre alerta.
De un salto sube a un arbusto, se agita y se seca, siempre alerta.

Con un revuelo un pajarillo, de largas patas y pico,
plumaje azul y blanquecino, se posa en la hierba
observando el agua y su entorno.
Con par de saltos va al borde. Se escuchan graznidos.
se va.

Me suena la alarma del móvil.
Me levanto y me voy a trabajar.