miércoles, 27 de febrero de 2008

Poesía interna(XVI): Cual tranvía

Tiempo.
Ya ha pasado,
no espera a nadie.
Cronos convertido en tranvía
raudo por las calles de la vida.
Antes de la aparición del día
asomó ya por las puertas
del garaje de la central.
Tras un rato se calentó,
el motor no estaba frío.
Por sus puertas transcurrían
individuos entrando y saliendo.
Calles abruptas, sinuosas,
cruces y grandes avenidas.
Al final del camino,
con el ocaso y final del día,
se apaga todo ruído
hundiéndose en la oscuridad,
sèpultado por las puertas del garaje.
Nuestra vida,
el camino a recorrer del individuo,
se asemeja, o a mí me lo parece,
al último día de servicio
de un tranvía de ciudad.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Poesia en català(XI): Rapsode paperaire

El vers no brota en un idioma.
No és el poeta qui trïa
la llengua per a expressar-se.
El rapsode paperaire,
i per extensió tot aquell que escriu
no el fruit de l'intel·lecte
sino el producte del seu cor,
intenta traslladar al món de les paraules
un neguit intern
que brolla i s'amuntega al pit,
a tocar del cor,
fins que flameja travessant els dits.
Aquest rampell,
aquest impuls
s'escup sobre el paper
segons el mode de cadascun
per a explicar-se de la millor manera.

martes, 12 de febrero de 2008

Poesía interna(XV): Mi mayor temor

La mente humana.
Ése ser en si mismo
causante de nuestros mayores placeres y alegrías
al tiempo que crea nuestros miedos.
No temo a la muerte,
ni me da miedo lo que luego vendrá.
Esos campos pertenecen a Dios
y en ellos le dejo total y absoluta libertad:
como él nadie obrará mejor.
Mi mayor temor,
el miedo que deja mi corazón en un puño,
abarca las vivencias justo antes de abandonar éste mundo.
Temo que al volver la vista atrás
y examinar el transcurso de mis días
no encuentre nada que le dé sentido a todo ése tiempo.
Temo que cuando el desgaste influya sus últimos embates
en mi desgastado cuerpo por los años
una mente senil no tenga recuerdo sobre ellos
o me encuentre postrado como un vegetal
esperando en un lecho a la muerte.
Más que poema, confesión.
Sólo un ruego.
Sólo una petición.
Si es posible se aleje tal posibilidad
pero ante todo,
se cumpla su voluntad.

sábado, 9 de febrero de 2008

Poesía interna(XIV): El día de nuestra muerte

El tiempo discurrirá.
Las edades de los hombres,
los individuos,
las civilizaciones.
Todo lo que deambula sobre la tierra
cubrirá mil veces el ciclo de la materia.
Así será hasta que un buen día
el astro rey se agote y canse de iluminarnos.
Así será hasta que un buen día
el polvo regrese al polvo.
Intenta trasladar tu mente, tu imaginación,
hasta éste momento tan lejano
para dilucidar tus decisiones
en el momento cercano.
Cuando la tierra sea un desierto
y los eones destruyan todo monumento
ni tú ni yo habremos muerto.
Cuando los fragmentos terrestres se esparzan
por el espacio, debido a la explosión solar,
ni tú ni yo habremos muerto.
Moriremos en el día que nos rindamos
a la inclemencia, al dolor y al sufrimiento
y abandonemos la fe y la esperanza.

sábado, 2 de febrero de 2008

Poesía interna(XIII): El Edén poético

Palabras, versos y poemas
brotan, surgen y golpean
el frío papel directamente
desde mi corazón a mis manos.
El cerebro, la razón y el intelecto
se hallan inmersos en caótico colapso
para pretender hallar, traducir a palabras,
los impulsos emocionales que transmite mi alma.
En un intento de aproximación
del mundo tangible que nos rodea
a aquel en que la palabra es sueño.
A aquel en que las formas viven en evolución continua.
A aquel donde con una sola palabra
podemos transmitir mil sensaciones.
Tierra de fantasías, anhelos y actos heroicos.
Gente afortunada,
nobles acciones
y sublimes versos.
El Edén poético.
Una tierra donde todo el que se acerca
se convierte en poeta, perfecto intérprete de la música
que nos llena sin que a veces lo sepamos.
Bienvenidos a mi ensoñación
de un continente lírico.

Poesía interna(XII): Dulce apetitoso

Tu mano,
frágil, cálida y suave,
junto a la mía.

Entre tus labios,
dulce apetitoso,
los míos.

Unirnos en duradero abrazo
en cuerpo, corazón y alma.

Contemplar tu respiración
con el vaivén, acompasado,
de tu abdomen.

Oírte reír.

Escuchar los latidos
de tu corazón
en tu pecho.

Enredar mis manos
en tus mechones de pelo.

Tú eres la fuente de mis alegrías.
Tú, y solamente tú,
mi inspiración poética.

Junto a ti toda la infinitud del tiempo
discurre, presta,
en cuestión de un instante.

A tu lado
la luz brilla con un matiz distinto
y las nubes, el cielo y demás
toman aspecto nuevo:
el que logran ver,
en régimen de estricta exclusividad,
aquellos y aquellas que son realmente felices.